El Cometa ATLAS C2019/Y4 fue descubierto en 2019 por la agencia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System, financiada por la NASA, siendo el último descubrimiento de un cometa reportado en 2019.

Se preveía que ATLAS alcanzara su perihelio o su máximo acercamiento al Sol este 31 de mayo, llegando dentro de la órbita de Mercurio, lo que lo iba a convertir en un cometa posible de observar a simple vista en los próximos días, ya que, hasta fines de Marzo, se venía registrando un importante y rápido aumento de su brillo. Pero lamentablemente parece que no será así.

 

¿Qué fue lo que pasó con ATLAS?

En un reciente Telegrama Astronómico (http://www.astronomerstelegram.org/?read=13620), los astrónomos Quanzhi Ye (Universidad de Maryland) y Qicheng Zhang (Caltech) informaron que las fotografías tomadas el 2 y 5 de abril del cometa, revelaron un marcado cambio en la apariencia de su núcleo casi esférico y compacto, presentando ahora una forma alargada y difusa. Un segundo equipo de astrónomos dirigido por I. A. Steele (Liverpool John Moores University) confirmó el descubrimiento. Este cambio en la apariencia es “consistente con una disminución repentina o cese de la producción de polvo, como se esperaría de una disrupción importante del núcleo”, escribieron Zhang y Ye.

 

A fines de marzo, el cometa ATLAS mostró un núcleo brillante y esférico (izquierda) que desde entonces se ha alargado y tiene forma lenticular debido a su ruptura. Créditos: José Chambó Bris (izquierda) y Gianluca Masi (derecha).

 

Un núcleo alargado es a menudo una mala señal y significa que el cometa se dirige hacia su desintegración de manera muy similar a lo que le sucedió al cometa Elenin (C2010/X1) antes de su paso por el perihelio en septiembre de 2011 cuando su núcleo se fragmentó y el objeto se disipó rápidamente.

En este caso, la evidencia adicional de la ruptura de ATLAS proviene de un cambio inesperado en la dirección de su movimiento orbital causado por fuerzas “no gravitacionales”. Aquí, la fragmentación expone el hielo fresco del núcleo del cometa a la luz solar, generando su vaporización rápidamente. Los gases en expansión actúan como un motor de cohete natural y empujan suavemente al cometa de su camino designado.

Imágen del cometa ATLAS fragmentado. Crédito de la imagen y derechos de autor: Milen Minev (Inst. Búlgara de Astronomía y NAO Rozhen), Velimir Popov, Emil Ivanov (Observatorio de Irida).

 

Aún, no se ha asignado con certeza una causa física que explique la fragmentación de ATLAS, pero estudios recientes indican que la aceleración del spin o movimiento de giro propio de estos objetos puede desempeñar un papel importante en las rupturas de sus núcleos. Los chorros de gases que se alejan del cometa pueden hacerlo girar, sometiendo al cuerpo helado a importantes fuerzas centrífugas hasta desarrollar grietas que conduzcan a una ruptura. Esta es una de las hipótesis plausibles que los científicos han adoptado para explicar la observada fragmentación de ATLAS.

 

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Registros de la European Space Agency de chorros de gases saliendo de la superficie de un cometa que producirían una aceleración de su spin.

El asunto es complejo. Hay varios factores que pueden hacer que el núcleo de un cometa gire más rápido. Por un lado, el torque ejercido sobre el cometa ocasionado por la interacción gravitacional con el Sol o Júpiter podría también estar involucrado. Por otra parte, el mencionado spin o giro del cometa además puede verse afectado por la acción de compuestos helados como el amoníaco y el dióxido de carbono, que están presentes en las superficies de estos cuerpos, que pasan de estar congelados a escapar de la superficie en estado gaseoso, en un proceso llamado sublimación.

Sin embargo, la ruptura o fragmentación de cometas no es algo infrecuente. El cometa ATLAS está en una órbita similar al Gran Cometa de 1844 (C1844/Y1) y ambos pueden ser fragmentos de un cometa aún más grande.